La modelo contó la extraña “brujería” que encontró en la residencia previamente habitada por un colega de su esposo, la cual mencionaba a jugadores del Inter

Natalie Weber contó una situación hilarante que vivió con su esposo Mauro Zárate, cuando este oficializó su pase al Inter de Milán. Desde el sillón de Pasó en América (América) la modelo y reciente incorporación al programa que conduce Sabrina Rojas y Augusto “Tartu” Tartúfoli, recordó el “gualicho” que encontró en su antigua residencia, el cual mencionaba a futbolistas argentinos.
Todo comenzó cuando desde el ciclo televisivo hablaron acerca de la situación incómoda que experimentó Luciana Salazar tras hallar en el freezer de la casa de Martín Redrado un papel con su nombre. Entre risas, la modelo pidió la palabra y dijo que ella tuvo una situación parecida en Italia.
“Congelé un equipo de fútbol”, abrió su relato Weber y contestó: “Pero me fue mal, no me sirvió”. Luego de ello, introdujo: “Sí hay algo que me pasó hace muchos años, cuando Mauro jugaba en el Inter, una vez voy a abrir el congelador, los que son fábrica de hielo y no me abría. Hasta que lo logré. En ese momento alquilábamos la casa de un exjugador. Lo primero que hice fue sacar todo el hielo, porque estaba trabada la puerta. Cuando retiro todo, veo cositas blancas en esa bola”.
En medio de las carcajadas de sus compañeros, Weber continuó: “Entonces empecé a sacar los papelitos, mientras Mauro estaba concentrando. Ahí encontré que decía: Milito, Sneijder, Cambiasso… Eran todos los que habían estado el año anterior en el Inter. Todos ellos estaban congelados”. De pronto, advirtió: “No sé quién fue. La verdad que no conocía quién la alquiló antes”.

Al tomar conciencia de que su casa había sido objeto de una especie de “brujería”, Weber detalló de qué manera limpió la propiedad para que las energías negativas desaparezcan. “Fue ahí cuando el Pupi (Javier Zanetti) le mandó a Mauro que tenía que comprar una vela así de grande. Tenía que ser un velón. Y además, tuve que lavar todo el departamento con vinagre. Una baranda quedó… A la vela, no saben cómo le rezaba para que no se me prendiera fuego el edificio, porque no la podía apagar”.
Como remate, Natalie sostuvo: “Ese año el Inter no salió campeón”, por lo que dio a entender que la costumbre de congelar los nombres en el freezer en esa ocasión sí funcionó.
