El Gobierno nacional levantó la prohibición que regía desde 2011 sobre los cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros dispositivos relacionados con nicotina y tabaco calentado.

La decisión fue oficializada a través de distintas normas publicadas en el Boletín Oficial, que habilitan la venta, importación y comercialización de estos productos bajo un nuevo esquema de regulación y control estatal.

La medida fue impulsada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y el Ministerio de Salud, que argumentaron la necesidad de contar con herramientas para fiscalizar el contenido y la comercialización de estos dispositivos. Según datos citados por el Gobierno, el consumo de vapeadores entre estudiantes secundarios alcanzó el 35,5%, lo que llevó a adoptar una postura regulacionista para combatir el mercado ilegal y el contrabando.

Entre los cambios implementados, se creó el Registro de Productos de Tabaco y Nicotina (RPTN), que permitirá controlar la trazabilidad, composición y condiciones de fabricación de vapeadores, líquidos con nicotina, productos de tabaco calentado y bolsas de nicotina. Además, el Ejecutivo equiparó la carga tributaria de estos productos con la del tabaco tradicional.

Especialistas en salud advirtieron sobre los riesgos asociados al consumo de cigarrillos electrónicos. El neumonólogo Alfredo Morán señaló que tanto el cigarrillo convencional como el electrónico pueden afectar las vías respiratorias y aumentar el riesgo de enfermedades y distintos tipos de cáncer, desde la boca y la garganta hasta los pulmones.