Un informe privado volvió a poner bajo la lupa la competitividad de precios de la Argentina al comparar el valor de alimentos, bienes durables, indumentaria y servicios con los de países de América, Europa y Asia. El estudio, elaborado por la Fundación Mediterránea-IERAL, analizó la situación a diciembre de 2025 y mostró un panorama heterogéneo: mientras algunos rubros exhiben precios relativamente competitivos, otros continúan entre los más caros a nivel internacional. En un contexto de desinflación, apertura comercial gradual y cambios en el esquema cambiario, el trabajo busca dimensionar cómo se posiciona el país frente a otros mercados y cuáles son las categorías que concentran mayores distorsiones.

Desde el punto de vista macro, el análisis del tipo de cambio real multilateral indicó que Argentina se ubica cerca de un 20% por debajo de su promedio histórico de largo plazo, lo que sugiere una competitividad cambiaria moderada, aunque mejor que en otros períodos de tipo de cambio bajo. Como referencia complementaria, el índice Big Mac mostró una marcada volatilidad: a comienzos de 2025, el precio local de la hamburguesa ubicó al país entre los más caros del mundo, pero hacia mitad de año, con ajustes en el tipo de cambio, Argentina quedó en una posición intermedia, con valores similares a los de Australia y por encima de Brasil y Chile. Estos indicadores reflejan un escenario de precios relativos aún inestable, pero con señales de corrección en el transcurso del año.

En el detalle por rubros, el informe reveló que en alimentos y bebidas Argentina aparece como más cara en poco menos del 40% de los productos relevados, una proporción menor a la de mediciones previas. Países como Brasil, Chile, Polonia y China mostraron, en general, precios más bajos en varios ítems, mientras que Estados Unidos, México, Francia, Australia y Corea del Sur presentaron valores superiores a los locales en la mayoría de los casos. Dentro de esta categoría, el agua mineral se destacó como uno de los productos más costosos en el mercado argentino, mientras que la carne vacuna, las papas y algunos lácteos resultaron relativamente más accesibles, en línea con las ventajas productivas del sector agropecuario y la incidencia de políticas que moderan los precios internos.

El contraste más marcado aparece en bienes durables, indumentaria y calzado, donde Argentina lidera el ranking de precios altos en más del 80% de los casos analizados, pese a una leve mejora frente a meses anteriores. Electrodomésticos, ropa y calzado se venden significativamente más caros que en otros países, debido a la combinación de protección comercial, restricciones a las importaciones y una elevada carga impositiva. En servicios personales y familiares, en cambio, la posición es más equilibrada: Argentina resulta más cara en alrededor de un tercio de los ítems, con restaurantes entre los más onerosos y transporte urbano, gimnasios y algunos servicios educativos entre los más baratos, en parte por la presencia de subsidios. En conjunto, el informe concluye que el país sigue siendo caro en bienes durables, pero muestra una posición intermedia y en algunos casos favorable en alimentos, bebidas y servicios, con una mejora gradual en la competitividad de precios hacia el cierre de 2025.