La partida presupuestaria destinada al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) para 2026 se ubica entre las más bajas de la última década y registra una caída real de $74.145 millones respecto del año pasado, según datos de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

Aunque en 2025 el presupuesto había mostrado una mejora frente a 2024, la inflación revirtió ese avance y volvió a debilitar el financiamiento de un área clave para enfrentar los incendios forestales. El SNMF, que desde hace un año depende del Ministerio de Seguridad Nacional, coordina el Sistema Federal de Manejo del Fuego junto a provincias, la Ciudad de Buenos Aires y Parques Nacionales.

Desde FARN advierten que el problema no es solo cuánto se invierte, sino cómo se usan los recursos. El actual esquema prioriza acciones reactivas —cuando el fuego ya está desatado— por sobre políticas preventivas, un sesgo que, según la organización, se profundizó tras el traspaso del organismo desde el área ambiental a Seguridad. Como ejemplo, señalan la reducción prevista en los informes de alerta temprana y evaluación de riesgo: el proyecto 2026 contempla 1.850 reportes, frente a los 2.310 previstos en 2025, herramientas centrales para anticiparse a los incendios.

Además, FARN cuestiona la disolución del Fondo Nacional de Manejo del Fuego, que se financiaba con un aporte específico de las primas de seguros y hoy sigue recaudándose sin destino claro. Entre las medidas preventivas urgentes, destacan la erradicación de especies exóticas invasoras como los pinos en la Patagonia, la limpieza de rutas y senderos, la expansión de sistemas de detección temprana y la educación ambiental en zonas de interfase. También reclaman más brigadistas, con mejores salarios y contratos estables. “La mejor inversión es usar el dinero antes de que ocurran los incendios”, sintetizan desde la entidad.