La actividad económica volvió a mostrar señales de debilidad en febrero, con una caída del 2,1% interanual según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC.
En términos desestacionalizados, el retroceso fue aún más marcado, con una baja del 2,6% respecto de enero, interrumpiendo así varios meses consecutivos de mejora.

El dato confirma una creciente divergencia entre sectores: mientras las actividades primarias continúan traccionando el nivel de actividad, los rubros vinculados al consumo interno evidencian un deterioro significativo. En particular, Pesca creció 14,8% y Explotación de minas y canteras avanzó 9,9%, consolidándose como los principales motores del indicador, junto con el desempeño positivo de la actividad agropecuaria.
En contraste, los sectores más ligados al mercado interno mostraron fuertes caídas. La industria manufacturera se contrajo un 8,7% interanual, mientras que el comercio mayorista y minorista retrocedió un 7%. Ambos rubros explicaron gran parte del resultado negativo del EMAE, restando en conjunto más de dos puntos porcentuales a la variación general.
Este escenario refleja un esquema económico cada vez más fragmentado, donde la recuperación se apoya en actividades exportadoras o primarias, mientras el entramado productivo vinculado al consumo doméstico continúa bajo presión. La persistencia de esta brecha plantea interrogantes sobre la solidez y la sustentabilidad del repunte económico en el corto plazo.
