El efectivo, perteneciente a la Policía de la Ciudad, fue interceptado en la vía pública por dos asaltantes armados en motocicleta cuando se dirigía a tomar su turno de guardia. Tras impartir la voz de alto y ante la persistencia de la amenaza, efectuó un disparo que provocó la muerte del conductor del rodado. El acompañante logró escapar a pie y permanece prófugo.

Un violento hecho delictivo con desenlace fatal tuvo lugar en la localidad de Lomas del Mirador, partido bonaerense de La Matanza, reavivando una problemática transversal a los grandes centros urbanos del país: el accionar de bandas armadas en moto y la respuesta armada de integrantes de fuerzas de seguridad en situaciones de robo callejero.

El suceso se desencadenó en horario nocturno, en la intersección de las calles Formosa y Perú. Por ese sector caminaba a pie un oficial de la Policía de la Ciudad vestido de civil, con destino a una parada de transporte público para trasladarse hacia la Comisaría Vecinal 9B del barrio porteño de Liniers, donde presta funciones operativas. En ese trayecto, fue sorprendido e interceptado por dos individuos que circulaban a bordo de una motocicleta de media cilindrada.

De acuerdo con las actuaciones policiales y los primeros testimonios incorporados al expediente, la maniobra se ejecutó en escasos segundos. El acompañante del motovehículo extrajo un arma de fuego, apuntó de manera directa contra la víctima y, mediante amenazas verbales e intimidación armada, le exigió la entrega inmediata de sus pertenencias, dinero y teléfono celular.

Frente a la inminente situación de riesgo sobre su integridad física, el funcionario policial reaccionó de forma defensiva: se identificó a viva voz como miembro de una fuerza de seguridad e impartió la orden de alto. Sin embargo, el atacante desoyó la intimación y mantuvo la postura hostil apuntando con el arma de fuego hacia el efectivo. Ante la persistencia de la amenaza letal, el policía desenfundó su arma reglamentaria y efectuó un disparo para neutralizar el asalto.

El proyectil impactó de lleno en el cuerpo del sujeto que conducía la motocicleta, provocándole heridas de extrema gravedad que derivaron en su muerte a los pocos minutos sobre el pavimento, antes de que los servicios de emergencias médicas pudieran intervenir en la escena. Al advertir el desenlace, el segundo delincuente saltó del rodado y escapó a la carrera por las arterias aledañas, perdiéndose en la trama urbana del vecindario sin haber logrado sustraer bienes.

El efectivo resultó físicamente ileso. La fiscalía de instrucción de turno de La Matanza tomó intervención inmediata en el hecho, disponiendo el aislamiento perimetral de la zona, el levantamiento de vainas servidas y el secuestro del armamento para someterlo a peritajes balísticos y planimétricos de rigor. Asimismo, se ordenó el relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas del cuadrante con el objetivo de identificar al sospechoso que se dio a la fuga y certificar fehacientemente la secuencia temporal del enfrentamiento.

Este tipo de sucesos pone en evidencia la recurrencia de los asaltos protagonizados por parejas de motochorros en zonas periféricas y semiurbanas, un flagelo que la ciudadanía experimenta cotidianamente en diversos puntos de la geografía nacional y del cual las urbes del interior, incluidas las principales avenidas y accesos del Gran San Miguel de Tucumán, no resultan ajenas a la hora de evaluar los riesgos en la vía pública y los protocolos de legítima defensa.