El encuentro, que convocó a decenas de chicos y familias en una plaza de Mar del Plata para recrear un desafío nacido en redes sociales, transcurría con normalidad hasta que adultos atacaron el lugar arrojando botellas y cascotes.

Lo que comenzó como una reunión recreativa entre adolescentes y niños para compartir un código nacido en las plataformas digitales terminó con momentos de zozobra e indignación. En la Plaza Mitre de Mar del Plata, decenas de jóvenes se congregaron el lunes pasado para participar de la primera competencia presencial del país destinada a “farmear aura”, una práctica que consiste en sumar reconocimiento simbólico mediante actitudes, destrezas o carisma. Sin embargo, sobre el cierre de la jornada, un grupo de adultos irrumpió violentamente arrojando piedras y botellas contra los presentes.

La convocatoria, ubicada en la zona de avenida Colón entre Hipólito Yrigoyen y San Luis, congregó a una notable cantidad de público. Al igual que ocurre en los espacios verdes de San Miguel de Tucumán —como las tradicionales juntadas en la Plaza Urquiza o el Parque 9 de Julio, donde la juventud suele reunirse a rapear o compartir contenidos de redes—, el encuentro se desarrolló en un marco pacífico, con la presencia de padres acompañando a sus hijos y decenas de espectadores atentos al desarrollo del juego.

¿Qué significa “farmear aura”?

El término proviene de la intersección entre la jerga de los videojuegos (farming, que refiere a la acción de acumular recursos o puntos mediante la repetición de ciertas tareas) y la noción de “aura”, un concepto extendido en TikTok e Instagram que alude al prestigio, estilo o presencia que proyecta una persona.

En la práctica presencial, los participantes se desafiaban en pequeñas intervenciones donde el público decidía al ganador a través de aplausos, risas y ovaciones. Los registros audiovisuales que circularon en distintas plataformas mostraron un clima festivo y participativo durante prácticamente toda la tarde.

La irrupción violenta

El clima de convivencia se quebró sobre el final de la actividad. De acuerdo con los testimonios y videos registrados por los propios asistentes, un grupo de hombres adultos se aproximó al perímetro de la plaza y, sin mediar provocación, comenzó a lanzar objetos contundentes hacia donde estaban los menores.

A pesar del peligro que implicaban los proyectiles de vidrio y piedra, los agresores actuaron entre risas, actitud que lamentablemente contagió a un puñado de adolescentes que también comenzaron a arrojar lo que encontraban en el suelo. En los registros se escuchan advertencias desesperadas como “Eh, loco, paren”, mientras otros presentes registraban el impacto de los cascotes.

Afortunadamente, el incidente no derivó en heridas de gravedad y la multitud se desconcentró rápidamente, poniendo fin al encuentro. El episodio deja abierta una profunda preocupación sobre la intolerancia hacia las nuevas formas de expresión juvenil en los espacios públicos y la naturalización de la agresión física frente a manifestaciones culturales que resultan ajenas para ciertas generaciones.