Dos delincuentes atacaron salvajemente a una pareja de 79 y 80 años en su casa de barrio San Salvador. La investigación fiscal determinó que la madre de la nuera de las víctimas aportó información sobre el dinero que guardaban para viajar. Hay dos detenidos y un prófugo.

Una investigación judicial por un violento asalto contra una pareja de adultos mayores en la capital cordobesa arrojó una derivación tan inesperada como dolorosa. La Justicia de esa provincia detuvo a la consuegra de las víctimas, acusada formalmente de haber sido la entregadora que suministró los datos clave para que dos delincuentes irrumpieran de madrugada en la vivienda y se apoderaran de una millonaria suma en moneda extranjera y pesos.

El hecho se registró durante la madrugada del 24 de julio en un domicilio particular ubicado sobre la calle Olleros al 2900, en el tradicional barrio San Salvador, en la zona oeste de la ciudad de Córdoba. Las víctimas, identificadas como Carlos, de 79 años, y Victoria, de 80, una reconocida psicóloga del medio local, descansaban en su habitación cuando fueron sorprendidas por dos asaltantes. Los intrusos lograron acceder al interior de la propiedad tras forzar y violentar una ventana trasera colindante con un cañadón.

Lejos de tratarse de un robo pasivo, el nivel de violencia fue extremo. Los delincuentes despertaron a los jubilados propinándoles golpes de puño y patadas en diversas partes del cuerpo. En medio de la agresión, uno de los atacantes colocó una faca de fabricación casera sobre el pecho del hombre de 79 años, exigiéndole de manera insistente y a los gritos la entrega de las divisas y ahorros que guardaban celosamente en el lugar. Pese a que el matrimonio no opuso resistencia y entregó la totalidad del dinero, los asaltantes continuaron golpeándolos antes de darse a la fuga con un botín que ascendió a 6.500 dólares, 2.500 euros y 2,5 millones de pesos.

El fiscal Horacio Vázquez, titular de la Fiscalía del Distrito 4 de Córdoba, tomó intervención en el expediente y desde el inicio centró las pesquisas en una hipótesis firme: los asaltantes contaban con información certera y precisa sobre la disponibilidad de efectivo en el inmueble. Al analizar el perfil de los sospechosos a través de las cámaras de seguridad urbanas y testimonios de la zona, los agentes de la Brigada de Investigaciones advirtieron que los agresores materiales eran personas en situación de extrema vulnerabilidad social y con severas adicciones a estupefacientes, lo que reforzó la teoría de que actuaron bajo las directivas de un entregador.

Las tareas de campo permitieron en primera instancia la detención en la vía pública de Miguel Cabrera, de 35 años, señalado como uno de los autores materiales del hecho. Al profundizar en los vínculos del imputado, los investigadores establecieron un nexo directo con Analía Palacios, de 44 años, quien es la madre de la novia de uno de los tres hijos del matrimonio asaltado.

De acuerdo con la reconstrucción que lleva adelante el Ministerio Público Fiscal cordobés, Palacios, quien atraviesa severos problemas de consumo de sustancias, habría obtenido la información sobre el dinero durante una reunión familiar, enterándose de que sus consuegros ahorraban con el propósito de realizar un viaje turístico. Con ese dato confidencial, la mujer se contactó con consumidores de pasta base que frecuentan asentamientos de la zona para planificar el golpe e instigarlos a cometer el atraco, lo que explica la desmedida agresividad empleada durante el asalto.

La noticia causó consternación y desconcierto en las víctimas. En declaraciones previas, Carlos había descartado enfáticamente cualquier sospecha hacia el entorno cercano, aduciendo que era de público conocimiento que solían viajar en temporada baja. Sin embargo, tras la orden de detención contra Palacios, la pareja reconoció ante las autoridades haber tenido un contacto prácticamente nulo con la mujer: apenas la habían visto una única vez en la vivienda de su hijo.

Mientras Analía Palacios permanece alojada en sede penitenciaria a la espera de prestar declaración indagatoria, los cuerpos investigativos continúan con intensos allanamientos para dar con el paradero del segundo delincuente que participó en la agresión, con el fin de cerrar el círculo de responsabilidades en un caso donde el quebranto emocional y la traición familiar superaron al daño patrimonial.