Un equipo de la Universidad de Cambridge desarrolló un reactor impulsado por energía solar capaz de transformar plásticos difíciles de reciclar en hidrógeno limpio y productos químicos de valor industrial.

La innovación combina el uso de residuos plásticos con ácido recuperado de baterías de automóviles, proponiendo una solución de economía circular que reduce el impacto ambiental y genera combustible sostenible.

El proceso, conocido como foto-reformado ácido, utiliza un fotocatalizador diseñado para resistir condiciones corrosivas. Primero, los plásticos se degradan mediante el ácido recuperado, obteniendo compuestos más simples como el etilenglicol. Luego, gracias a la luz solar, estos materiales se convierten en hidrógeno y ácido acético, un insumo ampliamente utilizado en la industria. Esta tecnología permite además reutilizar residuos peligrosos, evitando su descarte y reduciendo costos operativos.

En pruebas de laboratorio, el sistema mostró alta eficiencia y estabilidad durante más de 260 horas, destacándose por su capacidad para procesar materiales complejos como nylon y poliuretano. Aunque aún enfrenta desafíos técnicos, especialmente en el diseño de reactores resistentes, el avance abre nuevas posibilidades para integrar la gestión de residuos plásticos y de baterías, generando energía limpia sin depender de combustibles fósiles.