El crédito en pesos al sector privado mostró una leve caída durante mayo, afectado principalmente por una menor demanda de financiamiento para consumo y por la desaceleración de algunas líneas con garantía real. Sin embargo, los préstamos destinados a empresas continuaron creciendo y ayudaron a sostener la actividad crediticia.

De acuerdo con el último informe del Banco Central, los medios de pago registraron una recuperación real tras varios meses de retroceso, mientras que los depósitos a plazo fijo experimentaron una ligera disminución. En este escenario, el volumen total de crédito privado retrocedió apenas 0,2% en términos reales, aunque mantiene una expansión interanual superior al 5%.
Los préstamos orientados al consumo fueron los más afectados. Las operaciones con tarjetas de crédito mostraron una baja significativa, mientras que los créditos personales lograron sostener un leve crecimiento. El comportamiento refleja una mayor cautela de los hogares, que continúan demandando financiamiento pero analizan con más detalle los costos y las condiciones de cada alternativa.
En el segmento hipotecario, el fuerte crecimiento observado durante los últimos meses comenzó a moderarse. Aun así, las líneas hipotecarias acumulan una importante expansión interanual, impulsadas principalmente por los créditos ajustados por UVA. Los préstamos prendarios, en tanto, registraron una baja mensual, aunque mantienen saldo positivo frente al año pasado.
Por otro lado, el financiamiento destinado a empresas continuó ganando protagonismo. Los préstamos comerciales avanzaron durante mayo, favorecidos por una reducción de las tasas y una mayor búsqueda de recursos para capital de trabajo e inversiones. La mejora de las condiciones financieras permitió que algunas líneas corporativas alcanzaran costos considerablemente más bajos que los observados un año atrás.
Desde el sector financiero destacan que la demanda sigue activa, aunque con cambios en las preferencias de los usuarios. Los créditos personales se consolidan como el producto más solicitado, mientras que las tarjetas pierden impulso. La mayor actividad se concentra en personas en edad laboral y en provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, además del Área Metropolitana de Buenos Aires.
