La morosidad de las familias volvió a subir en mayo y alcanzó un nuevo máximo del 12,7%, acumulando 19 meses consecutivos de crecimiento. El dato surge de un informe de la consultora 1816, elaborado a partir de la información de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), y refleja un deterioro sostenido en la capacidad de pago de los hogares argentinos.

El estudio advierte que los niveles más preocupantes se registran entre los jóvenes y en los préstamos otorgados por entidades no financieras. Además, aclara que los datos de mayo podrían sufrir ajustes menores, ya que el Banco Central suele actualizar la base de la CENDEU en más de una oportunidad.

En el segmento de las empresas, la morosidad también mostró un incremento al pasar del 3,3% al 3,5%. Si se considera el conjunto del crédito al sector privado, el índice de irregularidad avanzó del 7,3% al 7,7%, confirmando un deterioro generalizado.

La situación contrasta con la de fines de 2024, cuando apenas el 2,5% de los créditos otorgados a familias presentaban atrasos significativos. Desde entonces, los préstamos personales y las tarjetas de crédito se consolidaron como las líneas con mayores niveles de incumplimiento.

Otro dato que encendió las alarmas es el fuerte deterioro en las entidades no financieras, donde la morosidad escaló hasta el 32,2%. Este tipo de entidades concentra alrededor del 17% del financiamiento al sector privado y registró uno de los mayores incrementos en los últimos meses. Además, 26 de las 30 entidades financieras relevadas reportaron un aumento en sus índices de mora durante mayo.

El informe también pone el foco en los menores de 35 años. Según la consultora, casi cuatro de cada diez jóvenes con algún crédito vigente tienen al menos un préstamo en situación irregular, lo que evidencia el impacto que la pérdida de capacidad de pago está teniendo sobre este segmento de la población.

Pese a este escenario, desde el Banco Central estiman que la morosidad podría haber alcanzado un techo durante el segundo trimestre del año. En ese sentido, el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, sostuvo que los próximos registros podrían mostrar una desaceleración de esta tendencia. No obstante, la consultora 1816 considera que el crédito a las familias difícilmente vuelva a ser un motor del consumo en el corto plazo, ya que más del 27% de quienes tomaron préstamos dejaron de ser considerados sujetos aptos para acceder a nuevo financiamiento. Aun así, remarcó que el bajo peso del crédito sobre la economía argentina permitiría que la actividad continúe creciendo durante los próximos meses.v