Ríos Acequiones, Choromoro, Tipas y el sector norte del Salí fueron objeto de relevamientos fotogramétricos para verificar la legalidad y el impacto ambiental de las canteras.
La Dirección de Minería de la Provincia, bajo la órbita de la Secretaría de Producción y la Subsecretaría de Medio Ambiente, llevó a cabo un despliegue de inspección y fiscalización en puntos clave del departamento Trancas y el norte del curso del río Salí. La medida buscó evaluar las condiciones de operatividad de las empresas extractoras de áridos y asegurar el cumplimiento de los marcos regulatorios vigentes en materia de recursos naturales.
Durante la jornada de trabajo, el cuerpo técnico utilizó tecnología de fotogrametría mediante vehículos aéreos no tripulados (drones). Este equipamiento permitió obtener cartografía e imágenes geoespaciales de alta resolución para analizar la geomorfología de los cauces, detectar desviaciones en los márgenes y estudiar la dinámica real de las zonas de extracción de piedra, arena y ripio.
La fiscalización no se limitó al uso de tecnología remota. En el terreno, los inspectores realizaron el saneamiento y la corrección de las mensuras de los terrenos concedidos, cotejando que los límites operativos de las canteras coincidan con los permisos otorgados por el Estado tucumano.
Puntos críticos bajo la lupa oficial
Uno de los ejes centrales del operativo estuvo enfocado en la disposición final de los descartes y acopios de material. La acumulación indebida de sedimentos en los lechos de los ríos suele alterar el comportamiento de las corrientes durante la temporada de lluvias, incrementando el riesgo de erosión en las márgenes, desbordes e inundaciones en las comunidades rurales aledañas.
Las inspecciones evaluaron de manera directa:
- El estado de conservación del lecho en los ríos Acequiones, Choromoro y Tipas.
- La habilitación formal y el cumplimiento de las normativas de seguridad e higiene de las canteras operativas.
- La ubicación y volumen de las montañas de acopio y material de rechazo.
- El impacto superficial de la maquinaria pesada en las cuencas hidrográficas.
Desde el organismo estatal señalaron que estas acciones forman parte de un plan integral para ordenar la minería de áridos en Tucumán. La actividad, indispensable para abastecer la demanda del sector de la construcción provincial, requiere un monitoreo constante para evitar la degradación irreversible de los ecosistemas fluviales.
El desafío institucional apunta a consolidar un esquema de control permanente que combine las fiscalizaciones presenciales con el monitoreo aéreo, garantizando que el aprovechamiento económico de los minerales no metalíferos se desarrolle de forma compatible con la preservación hídrica y ambiental del norte tucumano.
