El prófugo de 52 años, con condenas previas y pedido de captura de Interpol, fue localizado en Málaga a través de sus redes sociales mientras conducía un vehículo de alta gama. La Justicia inició los trámites de extradición.

Un operativo conjunto entre la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (UFECRI) y la Policía de Málaga culminó con la captura de “El Sapo”, un estafador serial argentino de 52 años sobre quien pesaba una circular roja de Interpol. El hombre está acusado de liderar un esquema delictivo basado en la compra de paquetes turísticos con tarjetas de crédito clonadas, ajenas o adulteradas, para luego comercializarlos mediante una agencia de viajes clandestina.

La modalidad no es ajena al pulso que se vive en los tribunales tucumanos, donde las denuncias por ciberdelitos y fraudes virtuales vinculados al turismo se multiplicaron en el último tiempo. En este caso, el acusado montó una fachada comercial que le permitió desviar millones de pesos del sistema financiero legal antes de fugarse a Europa cuando la causa penal avanzaba en su contra.

El quiebre de la investigación se produjo a partir del rastreo digital. Detectives de la UFECRI identificaron una cuenta activa de Facebook perteneciente al sospechoso. Tras solicitar los informes de geolocalización y conexiones IP a la empresa proveedora del servicio, determinaron que los accesos se realizaban desde la ciudad de Málaga. Con esos datos certeros, el juzgado interviniente libró la orden de captura internacional.

La policía argentina articuló tareas de inteligencia con las fuerzas de seguridad españolas, manteniendo un canal de comunicación en tiempo real. Finalmente, agentes del Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía de Málaga montaron una guardia encubierta, interceptaron la camioneta Jeep Renegade en la que circulaba el sospechoso en plena vía pública y concretaron la aprehensión sin que opusiera resistencia.

El perfil del detenido expone un patrón reiterado de impunidad. En 2016 había sido condenado por la Justicia de Chubut a tres años de prisión efectiva por asociación ilícita y estafas reiteradas, luego de haberse comprobado que realizó al menos 15 viajes al exterior solventados con dinero de origen ilícito. Lejos de frenar su actividad al salir en libertad condicional, en 2018 viajó a Rusia para presenciar el Mundial de Fútbol; allí fue demorado a solicitud de las autoridades argentinas, aunque recuperó la libertad poco después por cuestiones procesales.

En sus perfiles públicos, el prófugo exhibía residencias de lujo, vehículos exclusivos y viajes frecuentes a destinos de alto costo como China y Emiratos Árabes Unidos. Su estilo de vida contrastaba de lleno con la situación de cientos de usuarios damnificados que descubrían en los resúmenes de sus tarjetas gastos que jamás habían realizado.

El imputado permanece detenido en una sede policial española a la espera de que se resuelva el pedido de extradición formal hacia la Argentina, donde deberá responder ante la Justicia penal por nuevos cargos de estafa agravada y uso fraudulento de plásticos bancarios.