El informe de la OCDE reveló un retroceso generalizado en las tres áreas evaluadas frente a 2022. En Matemática, el 76% de los jóvenes de 15 años quedó por debajo del umbral mínimo de desempeño y el 59% no superó los estándares básicos en comprensión lectora y ciencias, ubicando al país en el octavo puesto sobre 13 naciones latinoamericanas.

Los resultados de las pruebas PISA 2025 difundidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) encendieron una fuerte señal de advertencia sobre el estado de la educación media en la Argentina. La evaluación internacional, que mide las competencias prácticas de adolescentes de 15 años en Matemática, Lectura y Ciencias, arrojó caídas interanuales en las tres disciplinas y ubicó al país en la mitad inferior de la tabla comparativa en América Latina.

El informe elaborado por el Observatorio de Argentinos por la Educación, a cargo de los investigadores María Sol Alzú, Martín Nistal y Lucía Vallejo, expone que el 76% de los alumnos argentinos evaluados no logró alcanzar el nivel 2, considerado por la OCDE como el piso indispensable de aptitud. Esto significa que casi 8 de cada 10 chicos presentan serias dificultades para interpretar fórmulas elementales, resolver ecuaciones simples, despejar incógnitas cotidianas o aplicar cálculos proporcionales. En el extremo opuesto, la excelencia pedagógica quedó prácticamente desierta: casi ningún estudiante nacional logró ubicarse en las categorías de desempeño más elevadas (niveles 5 y 6).

La serie histórica refleja un deterioro ininterrumpido. En 2006 y 2009, el porcentaje de alumnos que superaba el umbral básico en Matemática rondaba el 36%; para 2018 había retrocedido al 31%; en 2022 cayó al 27% y en la medición 2025 tocó un mínimo de 24%. El promedio nacional en la materia se situó en 367 puntos, perdiendo 11 unidades respecto a la edición previa (-2,9%).

El retroceso se replicó en las demás asignaturas. En Lectura, el promedio descendió a 389 puntos (-3% frente a 2022) y quedó a 72 puntos de distancia de la media de las economías desarrolladas de la OCDE. El 59% de los evaluados no alcanzó los saberes indispensables para extraer ideas principales de textos complejos o evaluar argumentos críticos, mientras que apenas un 1% alcanzó niveles avanzados. En Ciencias se repitió un esquema análogo: el promedio cayó a 393 puntos (-3,2%) y el 59% de la muestra no logró explicar fenómenos científicos básicos vinculados al entorno diario.

En el plano regional, entre los 13 países evaluados en Latinoamérica, Argentina ocupó el octavo lugar en las tres áreas. En Matemática, el porcentaje de rezago del 76% ubica al sistema argentino por detrás de Uruguay (57%), Chile (59%), México (69%), Perú (70%), Costa Rica (70%), Colombia (71%) y Brasil (72%), superando únicamente a Ecuador (80%), El Salvador (87%), Paraguay (91%), República Dominicana (91%) y Guatemala (92%). A escala mundial, el país quedó en el puesto 62 en comprensión lectora y en el 71 en ciencias sobre un universo de 91 jurisdicciones.

Tras la publicación de los datos, el Ministerio de Capital Humano emitió un comunicado oficial en el que atribuyó los resultados al arrastre de doce años de políticas pedagógicas de administraciones previas, señalando que el atraso se monta sobre un punto de partida deteriorado. Por su parte, directivos de Argentinos por la Educación remarcaron que, aunque otros operativos locales mostraron leves mejoras en la alfabetización primaria inicial, urge diseñar estrategias continuas que acompañen todo el trayecto secundario y pongan el foco operativo en el razonamiento numérico.

Para distritos como Tucumán, donde la inserción laboral juvenil y el acceso a los estudios universitarios en la UNT o en las casas de altos estudios técnicas demandan habilidades analíticas sólidas, la brecha educativa marca un desafío urgente: sin saberes básicos garantizados en el aula, las oportunidades de desarrollo profesional se reducen drásticamente.