Tras cumplir mil días al frente de la Casa Rosada, la gestión libertaria exhibe una marcada desaceleración inflacionaria y superávit en las cuentas públicas, pero convive con un mercado laboral precarizado, pérdida del poder adquisitivo en salarios y jubilaciones, y una fuerte brecha entre los sectores productivos.

El pasado 5 de septiembre, el presidente Javier Milei cumplió 1.000 días de mandato desde su asunción el 10 de diciembre de 2023. Un relevamiento integral basado en estadísticas oficiales y análisis de consultoras permite trazar un diagnóstico minucioso sobre el programa libertario, caracterizado por una severa disciplina fiscal y marcados contrastes en la vida cotidiana de las familias trabajadoras.

1. Desaceleración de la inflación: Tras el salto cambiario inicial que llevó el costo de vida al 25,5% en diciembre de 2023 y cerró ese año con un 211,4%, la inflación inició un sendero descendente. Tras quebrar el piso del 4% en septiembre de 2024, el IPC cerró ese año en 117,8% y cayó al 31,5% en 2025. Actualmente, el ritmo mensual oscila entre el 1,9% y el 2,5%, marcando el cambio macroeconómico más tangible.

2. Desempleo al alza e informalidad récord: En el primer trimestre de 2026, la desocupación se ubicó en el 7,8%, registrando una suba de 2,1 puntos porcentuales respecto al final de 2023. En paralelo, el trabajo informal trepó del 40,8% al 44,2% en dos años, consolidando la precarización en aglomerados urbanos donde el empleo independiente y la changa amortiguan la falta de vacantes formales.

3. Salarios en baja frente a la inflación: Hasta junio de 2026, el salario registrado acumuló una contracción real del 8,2% frente a noviembre de 2023. El sector público absorbió el golpe más duro con un desplome del 16,5%, mientras que los privados registrados cayeron un 3,5%. Aunque las series estadísticas muestran alzas en el segmento no registrado, especialistas advierten distorsiones metodológicas en su medición.

4. Retroceso de la jubilación mínima: Con el haber de septiembre de 2026 fijado en $498.590 (incluyendo el bono extraordinario de $70.000), la jubilación básica perdió un 9,3% de poder adquisitivo real frente al final del mandato anterior. La pérdida responde al congelamiento nominal del bono, que ya resignó el 57% de su capacidad de compra. En contraste, las jubilaciones medias y altas que no cobran plus mejoraron un 10,9% real.

5. Refuerzo en la cobertura social directa: La Asignación Universal por Hijo (AUH) registró una duplicación en términos reales (+102,8%) entre fines de 2023 y septiembre de 2026, tras su duplicación inicial y posterior ajuste atado al IPC. Complementada con la Tarjeta Alimentar, la asistencia combinada creció un 49,4% real en el período.

6. Pobreza con oscilaciones: Hacia el segundo semestre de 2025, la pobreza oficial descendió al 28,2% (su registro más bajo desde principios de 2018) y la indigencia al 6,3%. No obstante, proyecciones académicas estiman un repunte que habría llevado el índice al 31,4% en la primera mitad de 2026.

7. Motosierra fiscal y doble superávit: El Gobierno sostuvo un superávit primario del 1,8% del PBI en 2024 y del 1,4% en 2025, logrando además excedente financiero (0,3% y 0,2% respectivamente). La meta se apalancó en un recorte real del 30% en el gasto primario del Estado durante sus primeros 24 meses.

8. Brecha sectorial: Pese a que el nivel general de actividad económica creció 5,2% frente a fines de 2023, la dinámica productiva marcha a dos ritmos. La minería y la energía (+31,1%) y el agro (+73,4%) fueron los motores del repunte, mientras que los grandes generadores de mano de obra en el interior del país —la construcción (-13,4%), la industria manufacturera (-11,8%) y el comercio minorista (-5,6%)— permanecen deprimidos.

9. Superávit comercial histórico: El balance externo acumuló 18 meses consecutivos en terreno positivo, sumando un saldo favorable de US$ 43.900 millones. Los primeros seis meses de 2026 arrojaron un superávit de US$ 13.706 millones, la marca semestral más alta desde 2009.

10. Perfil del endeudamiento: El pasivo global consolidado cayó en US$ 17.300 millones por el ordenamiento de pasivos del Banco Central y el aumento de reservas. Sin embargo, la deuda externa con acreedores foráneos subió un 7% y las obligaciones brutas en moneda extranjera aumentaron en US$ 24.800 millones hasta el primer trimestre del año.