China aprobó el primer implante cerebral de uso comercial destinado a tratar discapacidades físicas, tras 18 meses de ensayos clínicos sin efectos adversos graves.

El dispositivo, llamado Neo y desarrollado por Neuracle Medical Technology, permite que personas con parálisis controlen una mano robótica mediante el pensamiento, marcando un avance clave en el campo de las interfaces cerebro-computadora.

El implante, del tamaño de una moneda, se coloca en el cráneo y utiliza electrodos para captar señales del área cerebral vinculada al movimiento. Estas señales se traducen en acciones a través de una computadora que activa un guante mecánico capaz de realizar tareas básicas. Según la revista Nature, 32 pacientes participaron en los ensayos con resultados positivos, consolidando a Neo como el primer dispositivo de este tipo autorizado para su comercialización como tratamiento.

Este desarrollo posiciona a China a la vanguardia de una industria emergente, por delante de avances aún experimentales en Estados Unidos y Europa. Además, forma parte de una estrategia estatal que busca liderar el sector de interfaces cerebro-computadora en los próximos años, con aplicaciones que van desde la rehabilitación médica hasta entornos industriales de alto riesgo, abriendo una nueva etapa en la neurotecnología.