Un estudio liderado por Hippolyte Fournier, de la Universidad de Lausana, reveló que cada notificación del teléfono genera una distracción de aproximadamente siete segundos, afectando la concentración y la capacidad de procesar información.

La investigación, que será publicada en la revista Computers in Human Behavior, demostró que el impacto es mayor cuando el mensaje se percibe como personal o relevante para el usuario.

El experimento se realizó con 180 estudiantes que participaron en una prueba de Stroop, diseñada para medir la atención. Los resultados mostraron que todas las notificaciones —reales, simuladas o incluso borrosas— interrumpen el rendimiento, aunque el efecto se intensifica cuando existe una conexión emocional o social con el contenido. Además, factores como la frecuencia de los avisos y su relevancia amplifican la fragmentación de la atención, que aparece como un elemento clave para entender el impacto cognitivo del uso del celular.

Los especialistas advierten que esta acumulación de interrupciones puede traducirse en una pérdida significativa de tiempo y mayor riesgo de errores en actividades que requieren foco, como estudiar o conducir. Expertos como Anna Lembke recomiendan reducir la cantidad de notificaciones y priorizar solo las esenciales. El estudio concluye que mejorar el bienestar digital no depende tanto de usar menos el teléfono, sino de gestionar mejor las interrupciones que afectan la atención cotidiana.