Tras la renuncia de Juan Cruz Montero para volcarse a la política institucional deportiva, la abogada y escribana bonaerense tomó las riendas de la gestión operativa del organismo con el foco puesto en garantizar la continuidad de las prestaciones.

La obra social más grande de América Latina atraviesa un reordenamiento de mandos que impacta de manera directa en el engranaje burocrático y asistencial de todo el país. El PAMI oficializó la salida de Juan Cruz Montero de la Coordinación Ejecutiva, un área neurálgica para la articulación diaria del organismo, y designó en su reemplazo a Verónica Pérez. La funcionaria venía de conducir la Unidad de Gestión Local (UGL) de San Martín y cuenta con un explícito aval político dentro de la estructura central de la Casa Rosada.

Para una provincia como Tucumán —donde las definiciones de la sede central repercuten de inmediato en la UGL local de calle Córdoba, las agencias del interior y los convenios con prestadores sanatoriales y farmacéuticos—, la estabilidad de este sillón resulta crítica. La presentación formal de Pérez ante los equipos técnicos no pasó desapercibida: el asesor presidencial Santiago Caputo se mostró junto a ella para consolidar su autoridad operativa, ordenar el traspaso y disipar cualquier lectura de acefalía administrativa.

De acuerdo con fuentes institucionales, la salida de Montero respondió a razones estrictamente personales. El ex funcionario completó el proceso de transición para concentrar sus esfuerzos en la arena electoral interna del Club Atlético Vélez Sarsfield, club donde buscará la conducción en los próximos comicios. Aunque formalizó su renuncia, dejó abierta la puerta a una colaboración externa si la nueva titular requiriese precisiones sobre la agenda en marcha.

Pérez, quien ejerce la abogacía y el notariado, exhibe como principal carta de presentación su gestión territorial en el conurbano bonaerense al frente de la UGL VIII. Ese rodaje operativo territorial fue el factor determinante para su promoción a una de las oficinas con mayor capacidad de ejecución presupuestaria del país.

El recambio directivo no fue el único movimiento. En la misma jornada se confirmó la dimisión de Florencia Zicavo a la sindicatura de la obra social, argumentada también por motivos personales. Zicavo garantizó un acompañamiento técnico a los profesionales que asuman la tarea de fiscalización interna.

Desde la conducción central insistieron en que este rediseño en la cúpula directiva no altera las líneas estratégicas ni los programas en ejecución. El desafío inmediato residirá en sostener la regularidad de los circuitos de pago, el suministro de tratamientos crónicos y la agilidad en turnos médicos, prioridades sensibles para los miles de afiliados tucumanos que dependen de la eficacia del organismo en el día a día.