Aunque el volumen de importaciones de 2025 se encamina a marcar un récord histórico, especialistas en comercio exterior coinciden en que el nivel de compras externas, por ahora, no representa una amenaza macroeconómica. Entre enero y noviembre, las importaciones de bienes sumaron unos u$s70.235 millones, con un crecimiento interanual del 27%, impulsado por la normalización del mercado cambiario, la corrección de precios relativos, la consolidación fiscal y la eliminación de restricciones. Para los analistas, este repunte responde más a un proceso de recomposición tras años de distorsiones que a un desborde preocupante de la demanda externa.

Sin embargo, la principal señal de alerta no está en el monto total sino en la composición de la canasta importadora. Según ABECEB, las importaciones de bienes finales crecieron con mucha más fuerza que las de insumos productivos, marcando un cambio de patrón respecto de ciclos anteriores. Mientras los bienes intermedios avanzaron apenas 6,2% y las piezas para bienes de capital 17,4%, las compras de vehículos se dispararon 109%, los bienes de consumo crecieron 58,3% y los bienes de capital 55,6%.

Este giro tiene implicancias directas sobre la producción local. Los bienes de consumo ya explican el 15% de las importaciones, el nivel más alto desde comienzos de siglo, y la proporción de empresas que sustituyeron producción nacional por productos importados casi se duplicó en 2025. De cara a 2026, el desafío será lograr que la mayor apertura comercial se traduzca en más productividad y generación de divisas, y no en un desplazamiento persistente de la industria doméstica.

Dentro de este proceso, se destacó el fuerte crecimiento de las importaciones “puerta a puerta”, que si bien aún representan un volumen reducido de divisas, tienen un impacto significativo a nivel sectorial. Este canal intensificó la competencia externa en rubros como indumentaria, calzado, pequeños electrodomésticos y artículos para el hogar, afectando especialmente a industrias locales de menor escala y productividad. A su vez, el sector automotriz registró un salto del 120% en las importaciones acumuladas de 2025, muy por encima del crecimiento de la producción nacional.

Por último, los alimentos fueron uno de los principales motores del aumento en los bienes de consumo importados. Un informe del CEPA indicó que casi 300 empresas del sector alimenticio comenzaron a importar en 2025, cuando no lo hacían dos años antes, mientras que grandes firmas ampliaron su canasta de compras externas. Según datos del INDEC, las importaciones de carnes crecieron 430% interanual y las de panificados más del 100%, reflejando una dinámica que beneficia a los consumidores en precios y variedad, pero que plantea riesgos para el empleo y la producción local.