El experto relató el momento en el que encontró un palillo intacto dentro del corazón de un hombre de 40 años, cuyo cuerpo lo almacenó durante seis meses

El doctor Fernando Cichero asistió este domingo como uno de los invitados a Almorzando con Juana (eltrece), junto a Patricia Bullrich (Pro), Sandra Mihanovich, Mario Massaccesi y Mariana Genesio Peña, en la mesaza protagonizada por Juana Viale. Ante todos ellos, el especialista contó una anécdota que dejó con la boca abierta a todos los presentes, sobre un paciente que mantuvo en su corazón un escarbadientes durante más de seis meses: “Una anomalía”, indicó.

“¿Cómo llega un escarbadientes a un corazón?”, consultó Juana Viale, curiosa. En 2015, el doctor Cichero operó a corazón abierto a Horacio Videla, un hombre de 42 años que se tragó este objeto durante una picada con amigos, sin darse cuenta, y se le incrustó en el órgano vital. “Todo esto que surgió fue porque, hasta que no lo operamos y lo abrimos en el quirófano, no sabíamos lo que tenía adentro. Porque es transparente. Nunca más pasó, es una anomalía”, señaló el experto.

Y contó, ante la cara de sorpresa de la conductora y de los invitados a la mesaza de este domingo: “Se lo tragó y le atravesó el esófago y se incrustó en el corazón, entero. El hombre asistió a 23 despedidas de soltero en Mercedes (Corrientes). Pero no se dio cuenta de que se lo tragó y empezó, de repente, con fiebre. Seis meses después, se sacó una pieza dental, se ve que no tomó bien el antibiótico y, ¡pobrecito! Le dijeron que tenía tuberculosis, SIDA… porque le diagnosticaron una infección pero no sabían de dónde era. Y, mientras, también bajaba de peso, le sacaban placas…. Le daban antibióticos y mejoraba, pero siempre volvía la fiebre”, relató el experto.

Lo sacaron «intacto»

Finalmente, llegó al Hospital General de Agudos Dr. Juan A. Fernández, donde trabajaba el doctor Cichero, quien rescató el escarbadientes completo del corazón del hombre. “Le dijeron: ‘Dios está en todos lados, pero atiende de la General Paz para adentro. Así que llegó a nuestro servicio de Infectología. Cuando lo vieron ahí, tuvo la suerte de que justo entró con fiebre, le sacaron sangre y le dijeron que tenía una bacteria. Pero revisaron dónde y no se veía nada. Cuando, tras volver a darle antibióticos y sentir una mejoría, volvió al mes siguiente, recién le hicieron una ecografía del corazón. Le encontraron como un caparazón de tortuga alrededor”, prosiguió el médico.

Fue entonces cuando el doctor Cichero entró en acción. “Me dijeron que había que operarlo, pero yo no veía el motivo, porque la válvula funcionaba perfectamente. Pero cuando saltó la cáscara, apareció una cosa de seis centímetros adentro del corazón. Y se lo quitamos, intacto”, concluyó.

El correntino relató en 2015 la angustia que vivió por no conocer su verdadero diagnóstico y, a pesar de ello, presentar fiebre constante. “Empecé con una fiebre que volaba, entraba y salía de los consultorios porque no daban un diagnóstico. Me hicieron 20 mil análisis y hasta fui al Fleni en Escobar, donde me hicieron un análisis en el que te estudian todas las células. Bajé al menos siete kilos y empecé a toser con sangre. Creían que era una neumonía y ahí avanzaron, pero siempre salía todo bien. En un momento, con mi familia ya queríamos que saliera algo mal para aferrarnos a ello”, expresó.

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