José Eduardo “Jota” Figueroa, el abogado de 46 años condenado a prisión perpetua por asesinar a su esposa Mercedes Kvedaras en un barrio cerrado de Salta, falleció en el Hospital San Bernardo tras atentar contra su vida en el pabellón F de Villa Las Rosas. La Justicia provincial y Asuntos Internos abrieron sumarios para esclarecer posibles fallas en la custodia y en el protocolo de salud mental.

Un desenlace dramático reabrió el debate sobre la custodia, la seguridad carcelaria y los protocolos de salud mental en el sistema penitenciario del Noroeste Argentino. José Eduardo “Jota” Figueroa, de 46 años, quien permanecía alojado en la Unidad Carcelaria N.º 1 de Villa Las Rosas tras haber sido condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa Mercedes Kvedaras, murió este lunes en las instalaciones del Hospital San Bernardo de la vecina provincia de Salta.

El episodio se desencadenó en horas de la tarde en el interior del pabellón F del complejo penitenciario. Guardiacárceles de turno hallaron al interno tras un intento de ahorcamiento, lo que forzó la activación inmediata de los protocolos de emergencia médica. Pese a las maniobras de reanimación y el rápido traslado en ambulancia hacia el centro asistencial de mayor complejidad de la capital salteña, los profesionales de la salud confirmaron su deceso minutos después de su ingreso.

La noticia fue ratificada formalmente por las autoridades provinciales. El secretario de Justicia de Salta, Javier Alberto Mónico, confirmó el hecho y puntualizó: “Podemos confirmar el fallecimiento de José Figueroa, quien se encontraba alojado en la Unidad Carcelaria N.º 1. Se están realizando las actuaciones correspondientes y se dio intervención a las autoridades competentes para determinar las circunstancias del hecho”.

De inmediato, el Servicio Penitenciario resguardó la escena del hecho y notificó tanto a la defensa técnica como a los familiares del recluso. La causa quedó bajo la órbita de la Fiscalía Penal N.º 2 y del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), organismos abocados a realizar las pericias de rigor forense. En paralelo, se abrieron actuaciones y sumarios administrativos internos para reconstruir minuciosamente el libro de guardia y evaluar si existió negligencia o incumplimiento en los esquemas de vigilancia.

El foco de la investigación administrativa reviste particular gravedad debido al perfil del interno. Figueroa registraba antecedentes directos de conductas autolesivas: el 4 de agosto de 2023, momentos después de cometer el crimen de su esposa en el barrio privado El Tipal, fue encontrado con cortes autoinfligidos en el cuello y en los brazos. Por esa razón, al momento de dictar la sentencia condenatoria, el tribunal judicial había dispuesto de manera explícita que el recluso permaneciera bajo estricto tratamiento psicológico y psiquiátrico con monitoreo permanente dentro del penal.

El 30 de abril de 2026, el tribunal de juicio integrado por los magistrados Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans sentenció a Figueroa por unanimidad a la pena de prisión perpetua como autor penalmente responsable de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género. La autopsia forense había determinado que Mercedes Kvedaras (37) falleció producto de una asfixia mecánica mixta —estrangulamiento y sofocación manual—, desmontando cualquier hipótesis de accidente o arrebato emocional planteada por la defensa.

Al momento de su muerte en el hospital, el fallo condenatorio se encontraba bajo revisión en el Tribunal de Impugnación tras un recurso presentado por sus abogados defensores. La Justicia salteña deberá determinar ahora si los mecanismos de control estatal funcionaron correctamente o si fallaron las alertas para salvaguardar a un condenado de alto riesgo.