La expectativa de un acuerdo de paz en Medio Oriente generó una reacción inmediata en los mercados internacionales y provocó una fuerte caída en el precio del petróleo.
Aunque el entendimiento aún no se concretó formalmente, los inversores ya comenzaron a descontar un escenario de menor tensión geopolítica.

En este contexto, el crudo Brent descendió a US$79,90 por barril, registrando una baja diaria superior al 3% y acumulando una caída de más del 20% respecto del pico de US$110 alcanzado hace un mes. Por su parte, el WTI también retrocedió más de 4%, ubicándose en US$80,61.
La disminución del valor internacional del petróleo abrió interrogantes sobre un posible impacto en el precio de la nafta y el gasoil en Argentina. Sin embargo, especialistas advierten que una eventual baja en los surtidores no se reflejaría de manera inmediata.
Esto se debe al denominado “buffer” implementado por YPF, una herramienta diseñada para amortiguar la volatilidad del precio del crudo. El mecanismo permitió evitar aumentos bruscos durante el conflicto, pero también podría retrasar eventuales reducciones cuando el petróleo cotiza a la baja.
Según explicó Daniel Dreizzen, director de la consultora Aleph Energy, los combustibles podrían mantenerse sin cambios durante al menos dos meses para compensar el esquema aplicado cuando el Brent rondaba los US$95 por barril. Por ello, el alivio para los consumidores aún podría demorarse.
La caída del petróleo también genera interrogantes sobre el sector energético argentino. Si bien un barril cercano a los US$80 continúa siendo atractivo para las inversiones en Vaca Muerta, una baja más pronunciada podría afectar la rentabilidad de algunos proyectos y reducir los ingresos derivados de las exportaciones energéticas.
