River Plate cerró una etapa dorada con una victoria 3-1 ante Banfield en el Monumental y la despedida de Marcelo Gallardo como entrenador.

La noche tuvo clima de homenaje permanente: ovaciones antes, durante y después del partido para el DT que cambió la historia reciente del club. En conferencia, sin aceptar preguntas, el Muñeco eligió agradecer. “Retribuir todo ese cariño a veces es muy difícil”, dijo, visiblemente conmovido, en un adiós que sonó más a pausa que a punto final.

Gallardo evitó el formato tradicional de despedida y dejó frases breves, algunas con humor —“no me voy a despedir porque mañana vuelvo a buscar a mi hijo al colegio”— y otras con peso simbólico: “Uno nunca se va de River”. Fue un cierre coherente con su estilo: sobrio, medido y con el foco en el club por encima de su figura. También agradeció a los periodistas por el respeto en sus ciclos como jugador y DT, marcando una relación intensa pero generalmente profesional con la prensa.

Se va el entrenador más influyente de la era moderna de River, el que elevó la vara competitiva y acostumbró al hincha a pelear todo. Pero también deja desafíos: un plantel en reconstrucción, decisiones dirigenciales por tomar y la necesidad de sostener una identidad que no depende solo de un nombre propio. Mientras suena Eduardo Coudet como posible sucesor y se prepara un interinato, la sensación es clara: el ciclo terminó en paz y con gratitud, aunque el vacío futbolístico que deja será difícil de llenar.

Los números de Marcelo Gallardo en su segundo ciclo como entrenador de River

  • Dirigió 85 partidos
  • Ganó 36
  • Empató 32
  • Perdió 17