Un estudio de Carnegie Mellon University y Stanford University reveló una fuerte desconexión entre el desarrollo actual de la inteligencia artificial y las necesidades reales del mercado laboral.

Tras analizar 43 benchmarks y más de 72.000 tareas, los investigadores concluyeron que el 84% del entrenamiento de agentes de IA se concentra en programación, un sector que representa apenas el 7,6% del empleo en Estados Unidos.

El trabajo, basado en datos de O*NET, muestra que áreas clave como salud, educación, derecho, ventas y gestión —que concentran millones de trabajadores— tienen una presencia mínima en el entrenamiento de estos sistemas. Esta brecha se explica porque las tareas técnicas son más fáciles de evaluar automáticamente, mientras que habilidades humanas como la empatía, la negociación o la toma de decisiones en contextos complejos resultan mucho más difíciles de medir.

El informe plantea dos lecturas: por un lado, que la mayoría de los empleos está lejos de ser reemplazada por la IA actual; por otro, que existe una gran oportunidad para quienes desarrollen soluciones en sectores hoy desatendidos. La conclusión es clara: la industria está entrenando a la IA donde es más conveniente, no donde su impacto sería más transformador en la economía real.